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Causas

Causas de la esterilidad masculina y femenina

Causas de la esterilidad masculina

Reducción de la función testicular

El deterioro de la calidad del semen puede afectar a los tres factores principales de la calidad de los espermatozoides (concentración, movilidad, porcentaje de espermatozoides con morfología normal). En relación con este deterioro están las lesiones testiculares derivadas de una infección (incluso paperas), la afectación de las varices testiculares (varicocele) o los efectos derivados de la presión o la temperatura condicionados por cuestiones laborales, así como la exposición a radiaciones. Una criptorquidia tratada tardíamente reduce a menudo la calidad del semen.

Ausencia u oclusión de los túbulos seminíferos

Determinados trastornos genéticos o incluso inflamaciones pueden hacer que no se desarrollen los túbulos seminíferos eferentes o que se ocluyan. También en este caso una posible infección de paperas con fiebre alta desempeña un papel crucial.

Trastornos hormonales

En muy pocos casos las alteraciones hormonales son responsables de una producción de espermatozoides reducida. Un ejemplo frecuente de una desviación hormonal autoprovocada es la ingestión de anabolizantes.

Factores inmunológicos

Por ejemplo, la retención prolongada de esperma, inducida por infección o tras una vasectomía (ligadura quirúrgica de los conductos seminíferos deferentes) hace que se formen anticuerpos frente a los propios espermatozoides, lo que reduce la capacidad de fecundación.

Estado tras una vasectomía

La consecuencia de una ligadura quirúrgica de los túbulos seminíferos deferentes como método anticonceptivo masculino es que no hay espermatozoides en el eyaculado.

Factores neurológicos y psíquicos

En la paraplejia o tras la operación de tumores en la región genital pueden producirse trastornos de la erección y de la eyaculación. En la denominada eyaculación retrógrada se expulsa semen, pero en la dirección “equivocada”, es decir, en la vejiga. Los trastornos psíquicos pueden impedir la consecución de un embarazo debido a alteraciones de la libido (alteración del deseo sexual) y la disfunción erectil asociada a ellas o únicamente a causa de alteraciones de la eyaculación.

Alteraciones cromosómicas

En determinadas alteraciones cromosómicas se ve alterada la maduración de los espermatozoides en los testículos, de modo que ni siquiera mediante una biopsia de los testículos (extracción de tejido testicular) pueden encontrarse espermatozoides maduros.

Malformaciones

Existen trastornos del desarrollo del pene en los que la uretra no desemboca en el glande del pene, sino en la región del cuerpo del pene, de forma que en la eyaculación los espermatozoides no pueden llegar directamente a la región del orificio uterino.

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Causas de la esterilidad femenina

Endometriosis y esterilidad

La endometriosis es una de las causas más frecuentes de infertilidad en mujeres jóvenes. En más del 50% de las mujeres con problemas de fertilidad se detecta una endometriosis en la laparoscopia que se les realiza con fines diagnósticos.

Aún no se han conseguido explicar de forma exhaustiva las causas del desarrollo de una endometriosis.

Por aglutinaciones, adhesiones y oclusiones de las trompas de Falopio se pueden llegar a formar obstáculos “mecánicos”. Los quistes endometriósicos en las ovarios pueden impedir la maduración de los óvulos. Las lesiones endometriósicas producen una reacción inflamatoria continua en la cavidad abdominal. Esto puede obstaculizar la maduración de los óvulos del mismo modo que la calidad de los espermatozoides o incluso la implantación de un óvulo fecundado.

No siempre es preciso aplicar un tratamiento de FIV. Su médico le asesorará con detalle según el estadio de su enfermedad. Aún con endometriosis cabe la posibilidad de que se produzcan embarazos espontáneos. Cuando la endometriosis provoca fuertes dolores durante las relaciones sexuales, muchas parejas evitan o incluso dejan de mantenar relaciones sexuales.

Más sobre la endometriosis

Las causas de la esterilidad femenina se pueden subdividir del siguiente modo:

Causas hormonales (frecuencia aprox. del 30% entre las causas de la esterilidad puramente femenina)

El correcto funcionamiento de la sensible estructura hormonal que se encuentra entre el diencéfalo, la hipófisis y los ovarios (el denominado “eje hipotálamo-hipófisis-ovarios”) es clave para que el ciclo ovárico discurra sin problemas. En condiciones óptimas, durante la fase fértil de la mujer (entre los 15 y los 40 años) y también posteriormente, aunque de un modo más irregular (hasta los 45 años), se forma un óvulo maduro en cada ciclo, que es fecundable tras la ovulación. El hipotálamo (parte del diencéfalo), como parte dominante del cerebro, controla la secreción regular de gonadotropinas (hormonas sexuales) como la FSH (folitropina), que estimula la maduración folicular y la LH (lutropina), que en último término desencadena la ovulación.

La perfecta conjunción de estas hormonas se ve afectada por otras hormonas, como la prolactina, las hormonas tiroideas, las hormonas masculinas y la insulina, entre otras. La más mínima desviación dentro de este sistema puede alterar el correcto desarrollo de los folículos.

También existen factores externos que modifican el sistema hormonal, tales como deportes de competición con un considerable estrés mental, y que pueden condicionar la esterilidad.

Las alteraciones hormonales no sólo pueden obstaculizar la consecución de un embarazo, sino que pueden afectar negativamente al desarrollo del feto o provocar un aborto.

Esterilidad tubárica (frecuencia aprox. 30%)

Como consecuencia de inflamaciones en la mucosa de las trompas, el transporte de los óvulos desde el ovario al útero puede sufrir alteraciones. En casos extremos, aunque no tan infrecuentes, se pueden obstruir totalmente una o las dos trompas (oviductos). Estas alteraciones a menudo las provocan bacterias, como por ejemplo, las clamidias.

Los procesos inflamatorios (inflamaciones de los ovarios o incluso apendicitis) provocan a menudo reacciones inflamatorias locales que desencadenan la formación de adherencias. Esto puede limitar la movilidad de las trompas, lo que obstaculizaría la función de captación de los extremos de los oviductos (fimbrias). En la ovulación las fimbrias deben recoger el óvulo para luego continuar su transporte en las trompas, donde finalmente tiene lugar la fecundación. Si el paso del óvulo o del embrión prematuro se ve afectado de forma considerable, se puede producir una implantación prematura en las trompas, que puede resultar muy peligroso (embarazo tubárico o ectópico).

Precisamente la endometriosis, que se describe de forma exhaustiva en otro apartado, puede tener éstas y otras consecuencias dado que es un foco de inflamación no bacteriana.

Esterilidad uterina (frecuencia aprox. 5%)

Existen diversas malformaciones del útero, como el útero septo, el útero subsepto y el útero arqueado, que pueden dificultar la implantación o incluso el desarrollo correcto del embrión. También los miomas (tumores musculares benignos), según su tamaño y lugar de crecimiento (cavidad uterina, pared uterina, superficie uterina), pueden reducir la fertilidad. Los denominados pólipos endometriales (sobreproducción local de mucosa) o las aglutinaciones que se producen después de inflamaciones o incluso como consecuencia de legrados (también interrupciones del embarazo) reducen la fertilidad (fecundidad).

Otro problema es el desarrollo deficiente del endometrio (mucosa uterina) sin causa aparente.

Esterilidad cervical (frecuencia aprox. 5%)

Las fisuras del cuello uterino o las inflamaciones perjudican la penetrabilidad de los espermatozoides. En especial, la calidad del moco cervical durante los días fértiles puede estar tan alterada por falta de estrógenos, que los espermatozoides pueden ver impedido su paso desde la vagina hasta el útero.

Esterilidad de origen vaginal (frecuencia aprox. 5%)

Las malformaciones o las estenosis pueden impedir que se produzca el acto sexual. Los procesos inflamatorios pueden favorecer un aborto o un parto prematuro.

Esterilidad inmunológica (frecuencia aprox. 5%)

La importancia de los anticuerpos anti-espermatozoides y la posible “reacción de rechazo” entre el espermatozoide y el óvulo es un tema sobre el que aún se especula mucho. Los tratamientos basados en supuestas causas inmunológicas son controvertidos y de dudosa eficacia.

Trastornos de la coagulación (frecuencia aprox. 5%)

Existen diversos trastornos congénitos de la denominada “cascada de la coagulación” que, sin tener efectos reconocibles sobre la vida cotidiana, pueden tener un efecto negativo sobre la posibilidad de quedar embarazada o seguir adelante con el embarazo. Estos trastornos reunidos bajo el nombre de “trombofilia” pueden tratarse en parte de forma satisfactoria con fármacos anticoagulantes.

Trastornos cromosómicos (frecuencia aprox. 5%)

Los trastornos congénitos, como p. ej., la aberración cromosómica numérica (discrepancia en el número normal de cromosomas) en todas las células del cuerpo o en parte de ellas (formación de mosaicos) pueden impedir igualmente que se produzca un embarazo. Por otra parte, pueden aumentar la probabilidad de que se produzcan abortos.