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Preservación de fertilidad

Por preservación de fertilidad se entiende el almacenamiento o conservación de células o tejidos reproductivos para poder lograr más adelante un embarazo con su ayuda. Los motivos para ello pueden ser médicos, pero también pueden estar relacionados con el estilo de vida.

Este procedimiento es posible gracias a los métodos más modernos de conservación en frío.

Preservación de fertilidad – social freezing

Preservación de fertilidad por motivos relacionados con el estilo de vida

Introducción

En el momento de su nacimiento, el bebé de sexo femenino tiene aproximadamente dos millones de óvulos en los ovarios. En la pubertad, esta cifra ya ha disminuido drásticamente, hasta llegar a unos 400.000 óvulos. En la siguiente fase fértil, la mujer pierde unos 1.000 óvulos al mes. Paralelamente a la disminución de la cantidad restante de óvulos, su calidad se deteriora. Si en una mujer de 30 años uno de cada dos o tres óvulos no presenta ninguna anomalía cromosómica, esta cifra se reduce a uno de cada cinco o seis óvulos en una mujer de 40 años.

En una mujer a principios de los 40 la probabilidad de un embarazo espontáneo ya es sólo del 10%. Que una mujer de más de 45 años dé a luz es muy poco común.

Hoy en día, gracias a las técnicas de congelación modernas, es posible conservar óvulos para retrasar el embarazo deseado a una etapa posterior de la vida. Para ello es necesario que se practique dicha “preservación de fertilidad” en un momento en el que la calidad de los óvulos permita que la tasa de embarazo sea aceptable.

Por tanto, el mejor momento es cuando la mujer está a finales de los 20 o principios de los 30 años. Pero la experiencia nos dice que muchas mujeres no empiezan a mostrar un verdadero interés por tener hijos hasta alrededor de los 35 años.

Procedimiento

En principio, se puede extraer y conservar el óvulo que crece en un ciclo natural. Sin embargo, no es aconsejable por los siguientes motivos:

  • No se puede garantizar que todos los óvulos sobrevivan a la congelación y descongelación.
  • No se puede garantizar que el óvulo pueda fecundarse.
  • No se puede garantizar que el embrión en desarrollo logre implantarse.
  • No se puede garantizar que a continuación no se produzca un aborto.

Si además tenemos en cuenta que, en una mujer de 30 años, sólo el 30% de los embriones aproximadamente llega a la fase de embrión con capacidad para desarrollarse (blastocisto), es evidente que sería necesario obtener y congelar un gran número de óvulos. Tras la transferencia de un blastocisto (en una mujer de 30 años), se puede esperar un embarazo en el 35% de los casos. Si se transfieren dos blastocistos, las posibilidades son de un 50%-60%. Acumulativamente, con la transferencia dos blastocistos en tres ocasiones, se alcanza una tasa de embarazo del 90%.

Sin embargo, al transferir dos embriones hay que contar con que el riesgo de mellizos es relativamente alto, por lo que preferimos claramente la transferencia de un solo embrión, o SET (Single Embryo Transfer). Nuestra recomendación es obtener y congelar unos 30 óvulos.

En la primera mitad del ciclo se aplica una estimulación hormonal que permite obtener, según el tipo y la dosis, entre 5 y 15 (o incluso 20) óvulos por ciclo. Dado que la estimulación a dosis altas que suele administrarse en la FIV convencional entraña riesgos que hacen que no sea una solución optima, en especial en el caso de la preservación de fertilidad por deseo de la paciente, aconsejamos una estimulación a dosis más bajas como la que se aplica en la Mini-FIV.

Para obtener 30 óvulos, tendrá que planificar 4-6 ciclos de tratamiento. El coste por tratamiento es de unos 1.200 €, más unos 300 € anuales por gastos de almacenamiento a largo plazo.

Si lo comparamos con los costes que puede suponer una FIV para una mujer que, poco después de superar los 40 años, descubre que no logrará la fertilización con sus propios óvulos, es evidente que es una buena inversión. Un FIV convencional cuesta, si contamos los medicamentos, alrededor de 4.000 o 5.000 €, y ofrece en cada ciclo una perspectiva de éxito del 15% (a la edad de 42 o 43 años).

Riesgos

La estimulación con clomifeno y con gonadotropinas a dosis bajas entraña un riesgo muy bajo. Puede aparecer una cierta sensación de plenitud y, aunque la sobreestimulación es infrecuente, si se da el caso su duración es breve (algunos días).

Preservación de fertilidad o protección de fertilidad por motivos médicos

Introducción

En el momento de su nacimiento, el bebé de sexo femenino tiene aproximadamente dos millones de óvulos en los ovarios. En la pubertad, esta cifra ya ha disminuido drásticamente, hasta llegar a unos 400.000 óvulos. En la siguiente fase fértil, la mujer pierde unos 1.000 óvulos al mes. Paralelamente a la disminución de la cantidad restante de óvulos, su calidad se deteriora. Si en una mujer de 30 años uno de cada dos o tres óvulos no presenta ninguna anomalía cromosómica, esta cifra se reduce a uno de cada cinco o seis óvulos en una mujer de 40 años.

En una mujer a principios de los 40 la probabilidad de un embarazo espontáneo ya es sólo del 10%. Que una mujer de más de 45 años dé a luz es muy poco común.

Por desgracia, antes de que una mujer haya hecho planes de formar una familia, puede padecer enfermedades cuyo tratamiento puede salvarle la vida, pero tener un efecto importante sobre la fertilidad. Entre ellas están los cánceres y la endometriosis. En ocasiones no queda mucho tiempo entre el diagnóstico y el comienzo del tratamiento (quimioterapia, radioterapia o intervención quirúrgica).

En ese caso, hay que decidir cuanto antes si se desea congelar óvulos para su conservación. Hoy en día, gracias a las técnicas de congelación modernas, es posible conservar óvulos y, una vez finalizado el tratamiento y transcurrido un tiempo de espera, buscar el embarazo.

Endometriosis

La Endometriosis es una enfermedad que afecta a menudo a la fertilidad, de formas muy diversas:

  • Cuando existen obstáculos mecánicos para el transporte del semen y de los óvulos.
  • Si hay sustancias inflamatorias en el área circundante al foco de la endometriosis, éstas influyen sobre la calidad de los óvulos y sobre la capacidad del endometrio para permitir que se implanten embriones.
  • Cuando los focos de endometriosis se eliminan mediante intervención quirúrgica, también se pierde tejido sano.

Las alteraciones mecánicas de la fertilidad causadas por la endometriosis pueden tratarse con fecundación in vitro (FIV).

Sin embargo, la pérdida de tejido ovárico es irreversible.

Cuanto antes surge la enfermedad, cuanto más tiempo persiste y cuanto más radical es el tratamiento necesario, más improbable resulta un embarazo natural.

A menudo se diagnostica la enfermedad en un momento en que aún no se ha iniciado la planificación familiar.

Cáncer

Si una mujer enferma de cáncer antes de sus años fértiles o durante este periodo, la planificación de su vida personal se verá amenazada por la quimioterapia o la radioterapia a que será sometida.

Preservación de la fertilidad, reserva de fertilidad

Aplicando las medidas adecuadas se puede intentar que la mujer conserve la capacidad de tener hijos una vez superada la enfermedad.

Dependiendo de la edad de la mujer, del tiempo que quede hasta el tratamiento, de si está en una relación de pareja, y de otros factores se puede proceder de distintas maneras.

En ocasiones basta con inducir un estado de reposo funcional en los ovarios, para que no reciban un ataque tan agresivo de la quimioterapia. Existen procedimientos quirúrgicos para desplazar los ovarios dentro del organismo y protegerlos mejor de la radioterapia.

También se puede extraer tejido ovárico con la esperanza de que más adelante maduren óvulos de él o para que, una vez reimplantado, ese tejido vuelva a ser funcional.

Pero la manera más sencilla de conservar la fertilidad es la congelación de óvulos. La técnica de enfriamiento a baja velocidad, o “slow cooling“, que aún está muy extendido en Alemania, sólo permite conservar bien óvulos (pre)fecundados. Esto quiere decir que este tipo de preservación de fertilidad sólo tiene sentido si la mujer tiene una pareja estable con la que desea tener un hijo en el futuro.

Sólo mediante la Vitrificación se pueden conservar óvulos no fecundados congelados con una muy buena tasa de supervivencia. De este modo, las mujeres que aún no tienen pareja, o que no están seguras de querer tener un hijo con su pareja actual, pueden conservar óvulos no fecundados durante años.